Así se refirió al tema del debate acerca de la despenalización del aborto, el Obispo de la Diócesis de 9 de Julio, en una entrevista periodística.

 

 

En medio del acalorado debate legislativo sobre la despenalización del aborto y de sus repercusiones en toda la sociedad, el obispo diocesano de 9 de Julio, Monseñor Ariel Torrado Mosconi expuso su postura.

P:- ¿Cuál es su opinión respecto al debate en sí mismo?

Monseñor Torrado Mosconi (MTM).- Estoy convencido que este debate no era realmente prioritario y que no hace más que ahondar la “grieta” que divide y enfrenta a los argentinos y , levantando una “cortina de humo” sobre realidades y necesidades más urgentes y preocupantes como la pobreza y la corrupción -no olvidemos que una y otra se “retroalimentan” mutuamente. Esto no hace ningún aporte verdaderamente válido y genuino al progreso, el desarrollo y el bienestar que ponen siempre como motivación y justificación.

Debo decir que he quedado muy gratamente impresionado -¡aunque el debate es dramático y para nada agradable!- con dos lúcidas y claras intervenciones que se dieron en las presentaciones ante los legisladores en el Congreso: la de la ingeniera Cristina Miguens, comprometida desde siempre en la defensa de la mujer y con un compromiso activo en su favor a través del trabajo en varias instituciones. Y la otra, es la del obispo Gustavo Carrara, quien siempre trabajó y aún hoy día vive en una villa miseria de Buenos Aires. Me impactaron porque son dos personas que saben bien de lo que se trata y de cuánto está en juego, hablan desde la realidad y con conocimiento de causa. No se trata de posiciones “anticuadas, conservadoras y oscurantistas”, para nada ideologizadas, sino que brotan del contacto “cara a cara y piel a piel” con la gente y las cosas tal como son. Son personas que provienen del ámbito del ámbito del trabajo, el compromiso y las luchas en defensa de la mujer y los pobres. ¡Saben de lo que hablan! Recomiendo que los vean y escuchen o lean, están en las redes. Diría que tienen valor testimonial.

P:- Tanto las tesis y posturas a favor como en contra de tal proyecto legislativo han sido sostenidas por personalidades destacadas y con variedad de argumentaciones ¿Qué opinión le merecen?

(MTM).- Se han esgrimido muchos argumentos, no ya sobre la despenalización sino sobre la realidad del aborto mismo (eufemísticamente llamado “interrupción del embarazo”, si no se quiere decir “abortar” o “matar”, podríamos denominarlo por ejemplo “supresión de una vida humana”…) Algunos muy “tirados de los pelos”. Hay dos que me han “tocado” y me reafirman en mis convicciones porque en ellos confluyen todos los demás: uno abordando la cuestión del poder y la dignidad humana, y el otro referido a la pobreza y la exclusión.

P:- ¿El primero?

(MTM).- Se habla del derecho del niño no nacido y del derecho de la mujer a disponer de su cuerpo. Es una lucha desigual y atroz de poder. ¡El más débil ya perdió y está condenado de antemano! Si la libertad de disponer sobre el propio cuerpo (cosa cuestionable, por otro lado, porque un feto no es un mero apéndice sino una vida diferente con código genético propio, etc) está por encima del derecho a la vida, a nacer, estamos ante un grave problema. Es el triunfo del más fuerte. El mismo que concibe la vida, se adueña y dispone de ella. No es buen síntoma, ni indicio ni pronóstico para una sociedad que se pretende “humanista”, quiere progresar y lucha por promover tantos derechos.

Asimismo -esto lo dice claramente Miguens con conocimiento de causa- la defensa del aborto “contradice los principios históricos del feminismo” que fue “defender a la mujer del abuso de poder del varón y del patriarcado”. En este caso, se cae también en una situación de manipulación y abuso.

P:- ¿Y el otro?

(MTM).- Si se relativiza el derecho a la vida -se puede abortar hasta los tres meses- pueden aparecer cualquier tipo y cantidad de excusas o intereses para suprimir una vida. Una “opción por la dignidad humana necesita fundamentos que no caigan bajo discusión” Así terminan por mandar siempre las circunstancias y las conveniencias mezquinas. Terminamos en otro absurdo, perverso y terrible planteamiento de derecho: quién tiene derecho a vivir y quién no, quién decide. ¡Indudablemente pierde el más vulnerable!

Se ve que monseñor Carrara conoce muy bien por dentro el drama de las villas y la tragedia de la exclusión. Él dice que la mujer pobre considera al hijo como un tesoro, y “se desvivan trabajando por todas partes para poder criar a sus hijos” Y dice además que, llegado el caso de un aborto, lo vive siempre como “una profunda humillación y una negación de sus convicciones más íntimas” Defender y luchar por los pobres comienza por escucharlos y respetar sus valores más hondos, en vez de “colonizarlos” con ideas ajenas o “utilizarlos” para imponer al conjunto de la sociedad una visión y unos postulados -repito- para nada “progresistas”. Tampoco puede ser parte de una estrategia de control de la natalidad y la población. Es una pena que sectores ligados a la lucha por los que menos tienen, terminen haciéndole el juego sin querer al liberalismo más rabioso que “descarta y tira”.

(Ya que tantas veces se habla de “terminar con la hipocresía”, desearía señalar que la gran mayoría de las motivaciones y situaciones que dan lugar al aborto, no son ni la violación o casos afines, sino embarazos no deseados fruto de situaciones oscuras e inconfesables. ¡Digámoslo con claridad! Padres que inducen a la hija adolescente a abortar, relaciones extramatrimoniales, o hijos que vienen por casualidad y no se quieren tener porque se sienten como un peso. Sobre esto, que es la más cruda realidad, nunca se harán encuestas ni habrá estadísticas. Y es lo que pone de manifiesto nuestro lado más miedoso y mezquino. Somos cada vez más humanos y mejores personas cuando vamos desarrollando la capacidad de asumir, cuidar y promover la vida. En ese sentido ¡todos somos padres adoptivos!)

P:- ¿Cuál es su apreciación sobre los casos de violación?

(MTM).- En esto días se ha repetido el argumento “pseudocompasivo” de abortar en caso de violación. Hasta se puso el remanido ejemplo de la chica que se espantó y quedó traumada para toda su vida, al ver en la cara de su hijo recién nacido, el rostro del violador. Todo un golpe de efecto muchas veces repetido, nada más. En vez de suprimir la vida naciente como remedio al horror cometido -solución más “fácil” -despleguemos la creatividad, generosidad y solidaridad en acompañar a estas personas. Puedo asegurar que de una situación así todos saldremos ganando y mucho mejores personas ¡Habremos ganado todos y habrá triunfado la vida una vez más!

Una palabra a y sobre quienes abortan.

Sabemos que existe un trauma pos aborto ¡Esto sí no me lo cuentan! Lo conozco de primera mano por las confidencias y desahogos de tantísimas mujeres a lo largo de mi ministerio sacerdotal. Y también en los varones. Los adolescentes y jóvenes son particularmente sensibles a esta realidad: les duele y hay culpa. ¡Claro! No tienen su interior endurecido por la indiferencia y el cinismo que a veces nos embarga a los adultos. Las secuelas se prolongan y sobrellevan por el resto de la vida. ¡Aquí hay mucho por hacer para acompañar, sanar y reconciliar! No se trata de borrar un “complejo de culpa” sino de ayudar a asumir una realidad íntimamente trágica y dolorosa.

Aquí deseo referirme a lo que llamo “las dos caras de una misma moneda”. La misma Iglesia que es clara y contundente en su defensa de la vida, es igualmente misericordiosa y compasiva ante la persona concreta que pasa por esa situación. Hasta me atrevería a decirlo con una especie de ejemplo: ¡el mismo cura que alza su voz vehemente contra el aborto en el sermón, es el que te va ayudar y enjugar tus lágrimas en un momento así!

P:- Ud. parece hablarle a toda la sociedad, pero quienes finalmente decidirán son nuestros diputados y senadores… ¿qué les diría?

(MTM).- Planteo incisivo, de buen periodista… Comprendo que muchas veces nuestros representantes estén tan inmersos en el juego del corto plazo electoral, sometidos a presiones de muchos lados e intereses, pueden hasta creer que la mayoría de la sociedad está a favor del aborto y estar en un verdadero dilema de conciencia. Un legislador también es un “sembrador” (suena bien el juego de palabras), se debe mirar el largo plazo, el futuro de toda una sociedad, el bien común (no estaría mal averiguar cómo les va a los estados que lo admiten desde hace décadas ¿fue un progreso real? ¿son sociedades evolucionadas o en decadencia y disolución? Habría que ver ¿no?) A la hora de votar invito a esforzarse consciente y responsablemente, a ser clarividentes y magnánimos, poniéndose por encima de consideraciones parciales y oportunistas, pensando en cuanto está realmente en juego: los débiles y el futuro.

P:- Una valoración final

(MTM).- “No hay mal que por bien no venga” dice el refrán. Todo esto me ha hecho descubrir y valorar a tanto “luchador por la vida” que hay en distintos ámbitos y sectores, que uniéndonos y saliendo a la luz podemos hacer mucho por una nueva Argentina y un mundo mejor, más seguro, sano y bueno para todos. Desde el vientre de la madre. Me he reafirmado en una convicción que es toda una convicción existencial y no solamente un slogan de campaña: “toda-vida-vale”.

 

 

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