El proyecto está impulsado por un grupo de clubes. Hay controversias por su implementación
La Superliga es el camino que un grupo de clubes buscan transitar para salir del caos institucional y la crisis económica terminal en la que se encuentra el fútbol argentino. Es una alternativa que apunta a engordar los recursos económicos y a establecer una distribución de recursos entre las entidades más chicas y las más grandes más justo e igualitario. Además, un punto clave es la transparencia que tendrá el reparto de los recursos.
 
Sin embargo, el proyecto chocó con una muralla que supieron levantar el jefe de Independiente, Hugo Moyano, y su yerno, el mandamás de Barracas Central, Claudio "Chiqui" Tapia. Lo hicieron con la típica "gimnasia" sindical de formar "masa crítica" para presionar. 
 
Desde ese lugar de poder, la dupla Moyano-Tapia obstaculizan un proyecto que no pocos clubes admiten que rompería la espiral de decadencia en la que está la AFA post Julio Grondona.
 
El objetivo de este nuevo sistema sería brindar una mayor competitividad al fútbol argentino y, a la vez, generar una distribución de los recursos económicos más favorable para los clubes, también a los denominados "chicos". De crearse la Superliga, esta se manejaría a partir de las determinaciones de un ente separado de la AFA y conformado por los clubes participantes en el certamen. Esta entidad organizaría el torneo de Primera División, que tendría una reestructuración en cuanto a la cantidad de equipos que la integran, como así también el Nacional B.